Install this theme
REFLEXIONES SOBRE EL PODCASTING (y 4)

Pero, ¿como llega el oyente al audio?

Pues si queremos usar este sistema, tenemos que olvidarnos de descargar programas enteros (adiós Itunes). Necesitamos portales de acceso de audio. IVOOX es uno de ellos.

Puedes entrar en IVOOX y escribir en el buscador “cómics” y te indexará todos los audios que contengan dicha etiqueta. ¿Que pasaría si buscara “cómics de Superman”?

¿Si Google sacara un Google Radio os lo creeríais más?

A que todos os veis entrando en Google Radio y buscando “Iphone 3GS” y que aparezcan resultados de kafelog, de macniacos, de emilcar. Pues eso lo podríais hacer tanto en IVOOX como en GOOGLE en breve.

Pero no todo es tan bonito, tendríais que trabajar más los podcasters, aunque creo que a aquellos que os guste el podcasting si pudierais cobrar algo por ello no os importaría trabajar más. Tendríais que etiquetar los audios con etiquetas inteligentes en formatos de audio inteligente (ogg o aac) o incluso dividir los audios por secciones mp3 y subirlos divididos al servidor.

Hoy, amigo podcaster, tu lo puedes hacer ya.  Si desde hoy, empezas a etiquetar tu podcasts así y a subirlos por pedacitos al servidor (hasta que llegue el audio etiquetado). Podrías incluso subir tu podcast completo para que se pudiera descargar de Itunes y luego en el blog tener cada una de las secciones divididas y además subirlas a IVOOX.

Imagina que estas en tu trabajo con alguien que en su vida ha oído hablar de podcasts. Estáis hablando de la nueva película “avatar”. Le dices a tu compañero métete en IVOOX y busca AVATAR. De repente le salen 10 o 12 audios relacionados con la película. Audios que son tanto de radios comerciales como de podcasts.

Si los comentarios o etiquetas que pones a tu audio le llaman la atención, tal vez esa persona pulse tu link, si escucha tu link y le gusta tal vez se descargue el podcast, pero si no lo hace dará lo mismo porque será un oyente más para ti, y aunque no lo sepa estará escuchando un podcast.

Pero no te engañes, amigo podcaster, esa persona no busca escuchar podcasts. Busca escuchar contenidos así que desde ese día tendrás la responsabilidad de ofrecer contenidos de calidad y originales si deseas mantenerle como oyente.

El podcasting será lo que nosotros (los oyentes) y vosotros (los podcasters) queramos hacer de él.

¿Que quieres hacer tú?

REFLEXIONES SOBRE EL PODCASTING (3)

¿Qué es un podcast para el Podcaster?

No voy a responder a esta pregunta por motivos obvios. Vosotros, los podcasters conocéis o deberíais vuestras motivaciones para grabar. Antes hemos visto que lo que habría que definir es para quien grabáis. Si grabáis para vosotros mismos o para vuestros amigos, deberíais ofrecer contenidos que satisfagan a esta gente. Si queréis llegar a un público más general, deberías buscar satisfacerlos a ellos.

¿Que es un podcast para el oyente “general”?

Por oyente general hablo de aquel que no está metido en esto de los podcasts y que lo único que busca son contenidos específicos en formato de audio.

¿Como se consiguen hoy en día los contenidos vía audio? Pues lamentablemente mal para los que vamos mal de tiempo. Se sigue pensando (paradigma) que el formato ha de ser el de un programa de radio “presentación, desarrollo, fin” pero pensando que el oyente va a escuchar el programa completo de principio a fin en escucha lineal.

¿cuando leéis un periódico digital lo hacéis como uno de papel (de principio a fin)  o mediante los hipervinculos?

Internet y la digitalización de contenidos ha traído una nueva forma de “recuperar” la información. Puedo leer los “títulos” o “etiquetas” y pulsando sobre ellas me dirige directamente a la noticia.

¿Imagináis hacer esto en audio? Tengo un audio etiquetado mediante hipervínculos sobre los que pulsando me llevaría al minuto y segundo donde empieza la información que me interesa. Además, esos vínculos se podrían indexar, se podrían ofrecer mediante búsquedas (imaginad un Google Radio) y lo más importante para algunos de vosotros generarían accesos “directos” a los que se podría incluir o vincular publicidad y cada vez que pulse sobre el link del buscador me contaría como una visita e incluso si le pongo una cabecera de 10 segundos de publicidad me generaría ingresos.

¿Os parece el futuro? www.cadenaser.com lo hace ¿porqué no puedes hacerlo tú?

REFLEXIONES SOBRE EL PODCASTING (2)

Las cosas nunca suceden por casualidad sino que simplemente las relacionamos en nuestra cabeza de forma muy dispar.

Por algún motivo, en estos días que el mundo de la música y los contenidos musicales anda un poco revolucionado, el mundo del podcasting también lo hace a su forma. Aunque parezcan dos situaciones muy distintas en mi cabeza son muy similares, ya que en las ambos colectivos están situados en unas “convicciones” tan arraigadas que por ello parecen inmovilistas.

Particularmente no opino que los músicos o los podcasters sean inmovilistas, creo simplemente que han sucumbido a la comodidad de una situación y a unos paradigmas tan duraderos que les cuesta ver más allá y por supuesto, tienen el cerebro tan imbuido de antiguas enseñanzas que no les permite expandir su percepción ni buscar alternativas realmente innovadoras.

Respeto tanto a los creadores de contenidos que pido perdón por adelantado por las cosas tan duras que voy a decir aquí. En ningún caso las diré como crítica hacia ellos sino más bien como opinión subjetiva de un oyente, en este caso de podcasts.

En mi humilde opinión, y si me lo permitís a partir de ahora os tutearé, los podcasters estáis perdiendo la objetividad. Me explico. Llevo años oyendo “hay que promocionar el podcasting”, “hay que difundirlo”, “tenemos que llegar a más gente”… perfecto, cuando se os pregunta “¿estáis dispuestos a adaptar los contenidos o la distribución a lo que la gente quiere o necesita?” la respuesta suele ser, “el podcast es mío y me lo follo cuando quiero” que es como decir yo hago mi podcast y a quien no le guste que se fastidie.

Si tú, podcaster, piensas así aun nos queda mucho trabajo por delante.

Yo me dedico a interpretar las necesidades e inquietudes de la gente para luego intentar orientarlos en el sentido que más les convenga para conseguirlas dentro de mis posibilidades y con mis herramientas (soy un puto vendedor).

Por ello te pregunto a ti, amigo podcaster, ¿que estás dispuesto a ofrecer a la gente? (y para ello tal vez tengas que cambiar) y ¿a que gente quieres llegar?.

Porque hoy, la gente que tiene tiempo no suele tener criterio y la gente que tiene criterio no suele tener tiempo.

A los primeros no los critico, a todos nos ha pasado que inmersos en el aburrimiento (durante una enfermedad, en vacaciones…), bajamos nuestro listón de exigencia (nuestro criterio). Un ejemplo claro es la tele, en vacaciones vemos programas, series o películas que normalmente no veríamos sólo porque necesitamos estar ociosos más tiempo.

En cambio cuando buscamos algo y no tenemos tiempo, somos más selectivos. Es más, no sólo seleccionamos mejor sino que nos disgusta más que nos hagan perder tiempo. Siguiendo con el ejemplo de la tele, yo mismo, he conseguido dar la vuelta entera a todos los canales de imagenio durante una pausa de publicidad sólo por no tener la sensación de que estaba perdiendo el tiempo.

A quien, amigo podcaster, ¿quieres dirigir tu podcast, a los primeros o a los segundos?

Si la respuesta es a los primeros, estás en el grupo de los que creen que Belén Esteban debería hacer un podcast. Si es a los segundos, tal vez te interese seguir leyendo.

REFLEXIONES SOBRE EL PODCASTING (1)

(Nota: he dividido este texto en varios posts porque me ha parecido un peñazo como para leérselo de una sola vez)

Soy oyente de radio desde que nací y de podcasts desde hace algunos años. Cuando cumplí los 15 años, mis padres me regalaron una cadena de música (antes se llamaban así) una Pioneer que era casi tan alta como yo con cientos de funcionalidades que intenté aprovechar en mayor o menor medida, de eso hace ya 20 años.

Una de las funcionalidades que más me atrajo fue el poder programar la grabación de programas de radio sin estar en casa. Recuerdo que en aquella época había una tertulia en Antena3 Radio que dirigía Miguel Angel García Juez y que me encantaba, ya que hablaban de política, cultura y sociedad desde un punto de vista muy ácido y crítico pero siempre desde el humor. Yo por las tardes tenía que ir a la Escuela de Idiomas y no podía escucharla y me gustó mucho poder grabarla cada día para poder escucharla después. Años más tarde, solía hacer lo mismo con el programa “Enciende la noche” de Rafael Arboleda y “Si amanece nos vamos” de Roberto Sánchez, que por su horario de madrugada eran totalmente incompatibles con mis estudios universitarios.

Ya en la Universidad, empecé a descubrir el maravilloso mundo de internet y que había gente que tenía gustos similares al mío. Empezó a surgir un movimiento de cultura “underground” donde a través de discos de 5 1/4 y mediante un incipiente uso de internet, varias personas a lo largo del mundo empezábamos a compartir grabaciones de nuestros programas favoritos en formato de audio plano.

En la universidad descubrí también que no sólo en España se hacía radio y que se podía aprender mucho de lo que se hacía en otros países. Un poco más tarde aun, empecé a escuchar emisiones de audio a través de internet (que no podcasts).

Y fue hace aproximadamente 5 años, cuando sin enterarme, empecé a escuchar podcasts. Llevaba 10 años descargando de internet en formato .mp3 el programa de radio de Howard Stern a través de una página de un seguidor que colgaba cada día religiosamente el archivo de ese programa. Un día, puso un cajetín en su página para que todo el que quisiera recibiera un correo electrónico con cada nuevo programa colgado en el servidor. No había pasado un año desde eso y empezó a hablar de “sindicación”. A mi que los rollos de “rojo” me gustan, eso de sindicación me gustó como concepto. Recuerdo mi primer lector de RSS y luego Juice, Itunes y demás.

Así, empecé a escuchar “podcasts” aunque para mi da igual el nombre que tenga, sigue siendo el audio que escuchaba de pequeño en la radio, el que grababa para escuchar a posteriori en mi “cadena de música”, el que más tarde me descargaba desde internet y el que ahora escucho en mi ordenador, mi iphone o el usb de mi coche.

¿la música, es cultura?

Hoy, varios músicos han leído el escrito que adjunto al final delante del Ministerio de Industria. Voy a dar mi opinión para luego analizar detalladamente la carta.

A pesar de lo que pueda parecer, estoy totalmente de acuerdo con esta carta. Los creadores tienen derecho a que se respete su obra y no se piratée la misma.

El problema es que estos señores se consideran propietarios de la creatividad en España y abominan de cualquier creación que no esté sujeta a los derechos de autor que ellos suscriben. Subconscientemente están menospreciando a todos aquellos CREADORES (y por tanto compañeros suyos) que han decidido dar ACCESO LIBRE a los contenidos creados por ellos sin renunciar a ningún derecho salvo a un pago por adelantado de los contenidos.

Muchos “nuevos autores” entienden, que el acceso a la cultura debería ser gratuito, por lo que ponen sus obras a libre disposición de cualquiera sin tener que pagar derechos de copyright. Creative Commons y otros derechos Copyleft no implican la pérdida del derecho sobre los contenidos, sólo el control del autor sobre la forma de distribución de los mismos.

La pregunta que yo haría a los autores que firmen esta carta sería ¿debe ser la educación gratuita? La educación también es cultura y consideraríamos injusto limitar el acceso a la educación a aquellos que no puedan permitirse pagar la primera barrera de entrada.

Si yo cobro por un disco antes de que lo escuches o por un libro antes de que lo leas (o por este texto), estoy restringiendo la cultura sólo a aquellos que puedan permitírselo.

Pero ojo, que esto no tiene nada que ver con la piratería a la cual desprecio.

CULTURA LIBRE, SI… PIRATERÍA, NO.

Y ahora, analicemos OBJETIVAMENTE la carta… Esto es lo que YO leo…

(Nota1): aquellos que estén dentro de la industria de la música y no firmen esta carta: o no están orgullosos de su trabajo o son ingénuos.

(Nota2): Mi hijo de 2 años balbuceando con cierta melodía, ritmo y armonía combinados (según RAE) está contribuyendo a la cultura de este pais aunque sólo le escuche yo.

(Nota3): si no firmas esto eres complice de que la gente deje de tener ideas, eres culpable de que yo decida no pensar.

(Nota4): los españoles seremos menos creativos en el futuro que los ingleses y los franceses.

(Nota5): considero que la cultura genera empleo y por ello dignifica pero que el empleo no directamente genera cultura por lo que la primera debe estar más protegida que el segundo.

Por último, si algún día alguno de los firmantes de esta carta la leyera, me gustaría decirle que por escribir esto yo también soy autor y que exijo su respeto a mis ideas aunque no les gusten, por lo que entiendo que en ningún caso se atreverán a criticarlas ni pública ni privadamente como muestra de respeto a mi opinión.

La MúSica Es Cultura. La MúSica Es Empleo

Músicos, autores, compositores, intérpretes, productores, editores, mayoristas, tiendas de discos, distribuidores, managers, promotores de conciertos, Industria auxiliar de infraestructuras para espectáculos (escenarios, escenografías, sonido, iluminación, audiovisuales, transporte, instalaciones efímeras, seguridad, seguros, etc.), técnicos de sonido, montadores. El colectivo de profesionales que hacemos la música estamos orgullosos de nuestro trabajo. ¿Somos unos ingenuos por ello? (Nota1)

Hasta hace poco, además de ganarnos la vida con mayor o menor acierto, se nos reconocía que contribuíamos al enriquecimiento cultural de nuestro país. Constituye un gran privilegio ser partícipe de un proceso por el que millones de personas disfrutan todos los días con la música. Hemos estado presentes en sus vidas desde tiempo inmemorial, ya fuera a través de un disco de pizarra, un vinilo, un casete, un CD, los teléfonos móviles, la radio, un mp3 o las actuaciones en directo. (Nota2)

Somos los que propiciamos esas melodías que se incrustan en nuestros cerebros y corazones. Músicas que enamoran, consuelan, o curan; sonidos que alegran, rememoran, evaden, relajan o estimulan. Sí, nos gusta nuestro trabajo. Y sabemos que nuestro trabajo gusta y es necesario.

Ahora, sin embargo, ya no sentimos tantos motivos de orgullo. Porque se ha extendido una cantinela según la cual nosotros no trabajamos, sino que vivimos de un bien al que la gente tiene derecho a acceder de forma gratuita y con total impunidad.

La realidad está muy lejos de todo eso. Nadie sabe cómo será la industria de la música y el entretenimiento dentro de 10 años, pero seguro que para entonces la música sigue ocupando ese mismo lugar decisivo en nuestras vidas. Por eso mismo nosotros, el colectivo de trabajadores que hace la música, seguimos aportando nuestra mejor imaginación, la mayor energía, el empuje más decidido. Pero lo hacemos solos. O casi. Tenemos a otros colegas que generan obras. Tenemos a nuestro público. Pero ningún apoyo más.

La piratería nos hace daño, desde luego. Mucho daño, aunque parece que sólo nos preocupa a nosotros y a nadie más. Pero la crisis es mayor y más profunda. Los espacios naturales donde nacen el pop y el rock son considerados meros tugurios perseguidos por las Administraciones cuando deberían ser espacios culturales, contando con su ayuda y no con su competencia desleal. La música en directo carece de espacios escénicos adecuados. Parece como si no hubiera motivos para seguir ejerciendo la profesión que mejor conocemos y desempeñamos. Ese oficio con el que muchas personas ponen unas gotas de felicidad en sus vidas.

No, no somos unos tipos quejumbrosos. Más bien al contrario: no queremos resignarnos. Cuando nos roban y nos quejamos, se nos ignora. Cuando los empleos que genera el sector se reducen a un tercio se nos dice que debemos cambiar el modelo. Y, eso sí, cuando pedimos apoyo se nos da la espalda porque hay otras prioridades, muchísimo más importantes, indudablemente.

Hace ya demasiado tiempo que estamos solos. Ni los sucesivos inquilinos de la Moncloa ni los parlamentarios que toman asiento en los hemiciclos nos han incluido jamás entre sus prioridades. Tenemos la sensación de no contar para nadie, de no existir. Con una excepción, claro: cuando se vislumbran elecciones de por medio. Insistimos que esto no es una queja, sino la expresión de nuestra perplejidad. De nuestra indignación. Si la música forma parte decisiva del patrimonio intangible de nuestro país, ¿por qué los políticos no se preocupan lo más mínimo por ella?

Para avanzar se necesita empuje, y con el nuestro podrán contar siempre. Todas las semanas surgen nuevas iniciativas para comercializar la música en la red de forma innovadora y beneficiosa para todas las partes: usuarios, autores e industria cultural. Igualmente surgen decenas de espectáculos nacidos del talento y de muchas horas de trabajo y ensayos y no poca inversión. Los tiempos cambian y nosotros evolucionamos con ellos. Pero cada vez que avanzamos, alguna piedra se nos despeña por el camino.

Y lo mismo le ocurre al resto de los creadores de todos los sectores: el cine, la literatura y el software. Por mucho que nos esforcemos en buscar nuevas formas de acercarnos al público con ofertas atractivas y adaptadas a las nuevas necesidades de la sociedad, siempre se nos adelanta por el atajo del gratis total, del “yo no pago por esto… pero lo cojo y no pasa nada” .

Y no podemos seguir así. Ni nosotros ni esta sociedad, si no queremos ser cómplices de la destrucción sistemática del talento y la creación locales. (Nota3)

Queremos un compromiso por la cultura, una apuesta verdadera para el desarrollo de una industria que tiene mucho que aportar a la sociedad. Queremos responsabilidad de todos los actores sociales en la lucha contra la sangría de las descargas ilegales. Queremos seguridad jurídica para seguir haciendo bien nuestro trabajo. Queremos apoyo y respeto para una industria que lleva el nombre de nuestro país a todas partes.

Ahora el Gobierno ha creado una comisión para que le asesore y le dé ideas en la lucha contra la piratería en Internet. Esperamos que esta comisión haga bien su trabajo y proponga al Gobierno medidas eficaces para acabar con esta lacra para nuestra creación cultural.

Y del Gobierno esperamos que, tomando conciencia del problema y de que nos estamos jugando el futuro de nuestro sector creativo, sea valiente y tome medidas valientes, como ya han hecho los gobiernos francés o británico para defender su cultura y sus empleos. (Nota4)

Si la música, el cine o la literatura son cultura y la cultura es empleo, queremos, en definitiva, que se actúe en consecuencia de una vez por todas. Exigimos respeto.

Firmado: D.N.I.:

Estimado Señor Podcaster:

Hace tiempo que le escucho y me he decidido a escribirle para hacerle a usted saber que hay ciertas cosas que me están inquietando al respecto de su podcast últimamente.

Aunque se que usted hace el podcast para si mismo, me gustaría hacerle notar que yo estoy aquí y que le escucho, por lo que le estaría eternamente agradecido si tuviera a bien considerar mi opinión como válida y me sentiría altamente satisfecho si alguna de mis palabras despertara en usted cierta inquietud.

He de agradecerle que tuviera la suficiente voluntad para lanzar este podcast que me ha dado tantas satisfacciones, esa voluntad que a mi me falta para lanzarme a un reto similar.

Ahora bien, si me permite el consejo, últimamente está usted empezando a hablar de cosas que no entiendo y de personas a las que no conozco, hasta tal punto que gran parte de su podcast me resulta insulso e indiferente.

Le estaré eternamente agradecido por tantas y tantas recomendaciones que me ha hecho desde su podcast, muchas de las cuales me han dado grandes satisfacciones, así como las risas que he disfrutado tras oir sus chascarrillos y anécdotas todas ellas relacionadas con la temática de su podcast o sus vivencias personales, pero tener que escuchar durante minutos y minutos a tantos amigos suyos diciéndole lo bueno que es, y aprovechando la oportunidad para recordarle que ellos también tienen un podcast no me aporta nada de lo que busco en su podcast.

Me gustaría contarle a usted una anécdota de algo que pasó en una cena que tuve este fin de semana, pero como no tiene absolutamente nada que ver con la temática del podcast, he decidido hacerlo por correo electrónico privado y no publicarlo en un podcast ya que dudo que interese a ningún otro de sus oyentes excepto a mi, y sentiría que estoy quitándole a usted tiempo de hablar de otros temas que si nos interesan a nosotros, sus oyentes, motivo por el cual escuchamos su podcast.

Por último, no me gustaría despedirme sin decirle que el otro día sufrí una pequeña decepción. Había recomendado su podcast a un buen amigo ya que estaba bastante interesado en la temática de referencia y tras preguntarle que le había parecido, me comentó que a los 15 minutos de estar escuchándolo, como aun no había hablado usted de dicha temática, apagó el reproductor y se puso a ver la tele. Le he dicho a mi amigo que le de a usted otra oportunidad y me ha dicho que tal vez lo haga, a ver si tiene más suerte y el próximo capítulo que descargue le consigue atraer tanto como me atraían a mi los primeros capítulos de este podcast.

Un oyente fiel y agradecido.